Extraño las caminatas por las calles aledañas a tu casa. En esas navidades cubiertas de luz, con la brisa cálida del verano en Santiago, cuando eramos más jóvenes y no pensábamos más que en lo que hacíamos en ese momento juntos.
Parece que fuera antes de ayer.
En ese momento no entendía como podía vivir antes de conocerte. Hoy no entiendo por qué no luchamos más. Yo quería otras cosas y a pesar de prometerte que la que pisara el freno no iba a ser yo, lo pisé. Detuve nuestra carrera cuando se puso complicada. No sé que sería de nosotros si las cosas fueran distintas. No tiene sentido tampoco ponerse a pensar en eso. Pero hay cosas del pasado que nos persiguen, cosas que nos marcan y no nos dejan jamás.
Con la persona que vino después de ti solo me siguen errores, tristezas, inseguridades.
Contigo... amor. Amor del bueno.
Está bien, tampoco fue todo felicidad. Pero sí fue amor.
Cuando las cosas van mal, pienso en ti, y en como me abrazarías hasta que me sintiera mejor. Como me dirías que podría ser peor, y luego dirías algo gracioso para hacerme reír mientras me secas las lágrimas. Eso me calma.
Quizás nos volvamos a encontrar. No lo sabemos. Quizás nos encontremos y no nos amemos. O sí. Quien sabe. Sólo sé que he seguido siendo de tu equipo de fútbol solo por si acaso.
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