sábado, 20 de julio de 2013

Poniendome al día

Ha pasado mucho últimamente, bastante, de hecho. Tanto que ni siquiera sabría bien como resumirlo todo de manera coherente. Sólo sé que concreté un proyecto teatral que sin mí no se habría concretado (lo digo así sin querer sonar egocéntrica sino admitiendo que fui parte clave y me enorgullece). Por otra parte dirigí mi vida hacia un plan que me emociona y me alegra muchísimo pero que al mismo tiempo me llena de miedos y angustia. Una meta congruente emocionalmente conmigo misma. Así dijo mi psicóloga. Le creo. 
A pesar de eso, no tengo un trabajo estable para mantenerme. Trabajo como garzona un día a la semana en un pequeño restaurante en el centro de Santiago, lo que gano diario me permite gastos más de dos días que semanales, pero logro estirarlos. Claramente no me alcanza para ahorrar mucho que digamos. No quiero trabajar de garzona más días. No estudié cuatro años para eso. Y esa meta angustiante y emocionante requiere dinero, que no quiero que provenga solo de los bolsillos de mami. 
Estoy armando un proyecto bueno que debería darme plata. Por otro lado tengo uno confirmado para Octubre, eso me tranquiliza un poco. Pero en el intermedio me desespero. Me gusta lo que hago, me gusta el ritmo que tiene, pero me angustia no ganar un puto peso por ello. 
A veces pienso que pertenezco haciendo cosas sola. Me haré artista visual y montaré todo sola. Me fascina estar trabajando, preparando las cosas para actuar o para que los demás actúen. Pero siendo como soy, toda esa armonía y tranquilidad que me da el hacer, se desvanece por completo cuando aparece algún ligero ser vivo conversando de cualquier estupidez que no tenga que ver con el trabajo. O que se quede pegado al teléfono celular mientras todos ensayan, o que coma, o que converse, dispersando la energía. A veces de verdad siento que soy un bicho raro, no he encontrado a nadie que trabaje con la misma rigurosidad que yo. Termino molestándome con todos y claro está que al saber que para el resto son banalidades, prefiero guardarme los comentarios, morderme la lengua y seguir haciendo lo mío, o al menos tratar de hacerlo. ¿Es que acaso nadie comprendió lo que Stanislavsky decía con "atmósfera de trabajo"? No se trata de estar en riguroso silencio sepulcral pero sí de respetar el trabajo dejar de lado banalidades que no contribuyen a un buen desarrollo artístico.  
No sé. Quizás mi intolerancia me llevará a ser una ermitaña. 
Igual esto es un problema, porque mientras yo estoy aquí cuestionandome la vida entera, los demás solo disfrutan y no sufren por esto. No deberían tampoco sufrir pero bueno, en sentido figurado. 
Es triste. 
Es triste trabajar entre tanta actriz bonita, bien arreglada y sentirse que uno no será jamás así. Es más triste aún cuando una de las chicas más simpáticas, dedicadas, y talentosas, es la nueva pareja de tu ex. Sí ese ex de hace más de 2 años atrás, que se emparejó en menos de un año y que ves casi una vez por semana y te recuerda que tu no te has vuelto a emparejar desde él. Y que es él la última persona a quien dijiste te amo, y la última persona que compartió tu cama con amor. 
Apesta. 
No hace más que hacerte sentir peor. 
Creo que tengo un complejo de inferioridad confrontado con un complejo de superioridad. Sí como buffy, en la sexta temporada, después de que revive y se lo cuenta a un vampiro psicólogo. 
Creo que nadie hará las cosas de mejor manera que yo, y por pensar eso me siento una mierda, porque quien va a querer a la pesada que se cree mejor. 
Sí, ok. Paja mental. La sé identificar. 
Termino, entonces. 
Sólo quería desahogarme. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Di algo..